Iglesia de Cristo

La 14 - San Miguel - El Salvador






Informacion vital que le hara posible entrar al cielo


Galardon en los cielos iglesia de cristo

Uno de estos días estaba yo escuchando la radio mientras un eminente predicador proclamaba este mensaje:

“Acepte a Jesucristo como a su Salvador personal, invítelo a su corazón, y será salvo.”

Esto sonaba muy bien... Escuche su sermón muy atentamente y después cambie estaciones; otro predicador muy conocido estaba predicando el mismo mensaje:

“acepte al Señor Jesús como a su Salvador personal, y en ese momento El le perdonara sus pecados y será salvo.”

A los pocos días encendí la televisión y otro predicador estaba diciendo:

JESUS NO RECHAZA A NINGUNO.

Enseguida cito el versículo 3:20 de Apocalipsis en que Jesús dice:

“he aquí yo estoy a la puerta y llamo: “si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrare a él y cenare con él y el conmigo.”

Yo había oído esta enseñanza toda mi vida y nunca había dudado de la sinceridad de gente dedicada al servicio del Señor, así que decidí leer cuidadosamente sus libros y cientos de diferentes folletos. Encontré que de entre cien escritos, noventa y nueve concluyen con esta misma promesa:
“Jesús lo salvara si usted se lo permite aceptándolo como a su Salvador personal.”

Después de escuchar a tantos predicadores presentar esta enseñanza desde el pulpito, la radio y la televisión, yo estaba convencido de que era sin lugar a dudas, la verdad del evangelio… especialmente después de todo el material impreso que había leído. Pero para estar doblemente seguro decidí revisar esta enseñanza tan popular en la BIBLIA, y ver qué es lo que la BIBLIA dice al respecto.

Yo pensé que la mejor manera de hacerlo sería estudiando las “conversiones” de que hablan en el nuevo testamento, y ver si los que se convirtieron habían sido salvos cuando” aceptaron a Jesucristo como a su Salvador personal”. Abrí el nuevo testamento y comencé la búsqueda.

Quiero decirle lo que encontré... empecé con el Libro de los Hechos (conocido también como el libro de las conversiones), donde se encuentran recopiladas las experiencias de miles que fueron salvos.

Para mi sorpresa, no tarde en descubrir que ni una sola de las conversiones en el nuevo testamento tuvo lugar “aceptando a Jesucristo como Salvador personal”.

Lo cierto es que ni siquiera puede hallar la frase en todo el Nuevo Testamento. Esto me pareció increíble pues no era lo que me habían enseñado toda mi vida.

Decidí hacer una lista de los salvos mencionados en el Libro de los Hechos y estudie como Dios realmente los había hecho salvos.

La lista y lo que ellos hicieron es así:

  1. Los pentecosteses, hechos; 2:14-41... Oyeron, se arrepintieron, y fueron bautizados. (palabra de Dios.)
  2. Los samaritanos, Hechos 8:5-13... Oyeron, creyeron y fueron bautizados.
  3. El eunuco, hechos 8:26-39... Oyó, creyó, y fue bautizado.
  4. Cornelio, Hechos 1034-48... Oyó creyó y fue bautizado.
  5. Lidia, Hechos 16:13-15... Oyó, y fue bautizada.
  6. El carcelero, Hechos 16:30-34... Oyó, creyó (se arrepintió), y fue bautizado.
  7. Saulo (mas tarde conocido como el apóstol pablo), Hechos 9:17-18; 22:16...Oyó y fue bautizado.


! ALLI ESTABAN!

Miles de ejemplos bíblicos de gente que fue salva. Regrese al comienzo y volví a leer todo otra vez. Me sorprendí al descubrir que ninguna de estas personas fueron salvas simplemente por “creer y aceptar a Jesucristo como a su Salvador personal”; tampoco se les instruyo para que lo hicieran así.

Por el contrario... todo lo que hizo esa gente para ser salva, de acuerdo con la biblia, fue oír, creer, arrepentirse, confesar, y ser bautizados en agua!

Permanecí varios minutos mirando estos versículos. Después de lo que había creído toda mi vida, era difícil para mí aceptar lo que estaba leyendo. Nadie me había predicado el bautismo. Sin embargo cada una de esas personas que había sido salva bajo la directa supervisión de Dios, había sido bautizada “en agua” (Hechos 8:38) para la remisión de los pecados. Hechos 2:36-41.

También concluí, después de dividir correctamente la Escritura, que yo “abro la puerta” y Cristo “entra y cena conmigo” precisamente al mismo tiempo que yo “entro en él” revistiéndome de él en el bautismo, Gálatas 3:26-27.

Realmente, en lugar de “que yo acepte a Jesús”, es mas asunto de que “Jesús me acepte a mi”.

ADEMAS DESCUBRI ALGUNAS OTRAS COSAS

Descubrí que “toda bendición espiritual” es en Cristo (Ef.1:3), y que existen solamente dos versículos en todo el Nuevo Testamento que indican como revestirnos de Cristo. ¿Lo sabía usted? Los versículos son: romanos 6:3 y Gálatas 3:27.

Ambos claramente dicen que debo ser bautizado en Cristo, así como en su muerte, donde su sangre que me lava, me redime. Ap. 1:5; Hch.2:38; 22:16. Ro. 6:4.

También encontré que Jesús es el Salvador de su iglesia (Ef. 5:23) y que yo no puedo entrar “a la iglesia de Cristo” tan solo aceptando a Jesús como mi Salvador personal.

Debo (Creyendo y arrepintiéndome) ser bautizado “en su iglesia”, que es su cuerpo, al igual que todas esa otras personas de la Biblia fueron bautizadas. Ese bautismo es en agua. Hch. 8:35-39; I Co. 12:13; Col. 1:18; Hechos 10:47-48.

La fe no me pone en Cristo o en la iglesia, pero es un acto de justicia el cual me pone en el camino a seguir para poder llegar a ser hijo de Dios. Lea Juan 6:28-29; 1:21; Santiago2:24; Gálatas 5:6.

Estudiando todavía el libro inspirado de Dios, volví a hechos 2:37 y note que esas personas, hace casi dos mil años, se hicieron la misma pregunta que yo me he estado haciendo:

¿Qué debo hacer para ser Salvo?

Si Pedro hubiera contestado esa pregunta como muchos predicadores lo hacen hoy en día, les habría dicho:

“Acepten a Jesús como a su Salvador personal, cada uno de ustedes para el perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo.”

Pero no, Pedro no dijo eso, ¿verdad? En lugar de eso, dijo:

“arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Hechos 2:37, 38-41.

! QUE GRAN DIFERECIA!!!

Pedro predico una cosa y los hombres de hoy predican otra. Decidí estudiar el versículo que usan con tanta frecuencia en estos días; es Colosenses 2:6, y dice:

“Por tanto de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.”

Ahora, ¿cómo recibieron a Cristo los colosenses? Fíjese bien en el versículo 12, dice:”sepultados con él en el bautismo...”

De todos los predicadores que he escuchado, ninguno menciona este versículo, ni tampoco que debo ser bautizado en agua, Hch 8:38 para lavar mis pecados, Hch. 22:16; con la sangre de Cristo, Ap. 1:5; y que debo ser fiel hasta la muerte, Ap. 2:10; co. 15:58; Lc 9:62.

Aun quise más pruebas, decidí leer lo que el mismo Cristo dice con respecto a lo que se debe enseñar: Abrí mi Biblia en Marcos 16:15-16, y me sorprendí de lo que encontré.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado”.

Estas son las palabras del Señor Jesús poco antes de dejar la tierra. Y dice que “el bautismo” es parte del “evangelio” y debe ser predicado a toda persona.

Pero los predicadores de esta generación a mí nunca me lo habían enseñado, Esta es la manera que ellos lo predican:

“Id por todo el mundo y predicad a toda criatura. El que acepte a Jesús como su Salvador personal será salvo; pero el que no acepte a Jesucristo como a su Salvador personal, será condenado”.

La verdad es que no puedo pensar que estas dos ideas tan diferentes, son “el evangelio de Cristo”, si una es cierta, la otra no. Lea I Ti. 4:1; I Ts. 5:21; Ro. 3:4.

Yo se que sentir el deseo de invitar a Cristo a nuestros corazones no es malo, es bueno, es importante... pero no es el evangelio. Ese amable sentimiento no es suficiente. Jamás fue designado para salvarme de mis pecados pasados o reconciliarme con Dios... o ponerme en Cristo, donde esta nuestra salvación. Ga. 3:27; II Ti. 2:10.

No me da satisfacción decirlo, pero simplemente, este concepto moderno acerca de aceptar a Jesús como nuestro Salvador, no se encuentra en el Nuevo Testamento.

Así que, me hice esta importante pregunta: “¿Podría yo aceptar a Jesucristo como mi salvador personal y todavía perder mi alma?”

De acuerdo con la Escritura, parte de mi respuesta es “si”, y el resto de la contestación es que debo obedecer el “evangelio completo” de Jesús nuestro Señor.

Yo ahora sé que todos los que no predican el bautismo para la “remisión de pecados” de que Pedro y los otros apóstoles predicaron, están en el error, son falsos profetas y no deben ser escuchados, porque ellos no predican el mismo evangelio que Pedro y los apóstoles predicaron. Ga.1:8-9; II Jn.9.

Yo debo (si quiero ser salvo por la gracia de Dios), dividir correctamente la palabra de verdad del Nuevo Testamento, obedecer el evangelio al pie de la letra como los salvos del Libro de los Hechos lo hicieron en su día...

Porque todos ellos fueron salvos por gracia por medio de la fe. Por lo tanto debo servir a Dios todos los días de mi vida. Jn. 4:23-24; Ro.1:16-17; Stg. 1:25;

El Señor Jesús nos advierte en Ef. 5:17:

“Por tanto no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

Estimado amigo, he tomado la determinación de que con la ayuda de Dios, voy a hacer solamente lo que la Biblia enseña y obedecerla con todo entendimiento. Espero que usted también.

Mi biblia me dice que primero debo obedecer el evangelio de Cristo como se encuentra escrituralmente trazado en este folletito, y entonces, yo seré añadido a la iglesia, el cuerpo de Cristo (que es la iglesia), por el Señor. Hch. 2:47.

Entonces debo:
  1. Reunirme con mis hermanos en la fe. Hch. 10.25
  2. Cantar alabanzas a Dios. Ef. 5:19
  3. Estudiar la palabra de Dios. II Ti. 2:15
  4. Participar de la cena del Señor. Hch. 20:7; 2:42
  5. Dar para ayudar a otros. I Co. 16:1-2
  6. Orar y hacer “todas las cosas en el nombre de Jesús“: Hch. 4:12; Col. 3:16-17
  7. Ganar almas para el señor. No podemos esperar ser salvos si no damos fruto. Ganar almas es parte esencial de ser fiel a Dios. Juan 15:1-8
  8. SE FIEL HASTA LA MUERTE. Ap 2:10


Dios lo bendiga y lo guie en su búsqueda de la verdad.