Iglesia de Cristo

La 14 - San Miguel - El Salvador






DIOS TE ESTÁ HABLANDO


Dios te esta hablando


Los sabios no le dan la espalda a Dios porque saben que no hay refugio. Los rebeldes corren de Dios. Jonás pudo dormir en el interior de un barco porque pensaba que estaba muy lejos de Dios, pero Dios estaba siguiendo su pista con una tormenta y un pez grande.

El plan de Jonás se frustró. Tus planes también dependen de Dios y querer o no, tienes que aprender a decir, "Sí Señor", cuando Dios te pide algo. En el vientre del pez, Jonás se reconcilió con Dios. Se arrepintió y prometió cumplir su voluntad. Cuando el pez lo escupió en la orilla, Dios le habló por segunda vez y le mandó a predicar a la gran ciudad de Nínive. Jonás fue.

Pronto o tarde, tú también, vas a entender que Dios es serio. ¿Qué será necesario para que le hagas caso a Dios? No critiques a Jonás. Ojalá que tu lo obedeciera tan siquiera la segunda vez. A Jonás sólo le tomó dos veces. ¿Qué tiene Dios que hacer para llamarte la atención? ¿Casi matarte? ¿Será entonces que tu le obedecieres? Lo que le pasó a Jonás no era un juego. Dios es real y su palabra es obligada. Lo que le pasó a Jonás no era castigo, sino disciplina. Dios lo estaba preparando para obedecer. Tú debes obedecer a Dios la primera vez. La segunda lección puede ser costosa. Dios no se va a rendir. Puede que sea a la cuarta, a la quinta o a la sexta que tú te rindas, pero Dios no tiene escasez de tormentas para aplicar a tu vida. La Palabra de Dios te vendrá a ti una y otra vez. Tarde o temprano tú lo vas a obedecer. Tú necesitas de Dios. No te preocupes cuando Dios te esté dando cantazos. Estás en buen lugar. Preocúpate cuando no te esté dando, cuando la vida es buena, cuando te sobra el dinero y esté medio dormido en el mundo. Preocúpate entonces porque allí viene tu tormenta que te va a llevar enredado.

El mensaje de Jonás a Nínive era sencillo y desfavorable. "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida". Eso fue todo. Fue lo suficiente para que miles y miles de personas obedecieran. Para ser exacto, unos 120 mil personas cambiaron su manera de vivir. ¿Serán estas pocas palabras suficiente para ti? ¿Estás esperando algo mejor? ¿Un momento mejor que ahora? ¿Será cuando tú digas? La palabra de Dios jamás vuelve vacía (Isa. 55:10-11). Ablanda o endurece, pero no es en vano. ¿Cómo estás en este momento? Este tratado ya está terminando. Sólo hay dos posibilidades para ti: te ablandó o te endureció. Te acercó a Dios o te alejó más de Dios. Arrepentido o más rebelde. Regresas a la iglesia o estás más entregado al mundo.

El rey de Nínive mandó los animales a arrepentirse para demostrar a Dios la sinceridad de su pueblo, que se arrepintieron por completo y no a medias (3:8). Con Dios es todo o nada. No se conforma con un poco de tu vida sino que te entregas por completo y que renuncias al trono de tu corazón para que El sólo reine allí. Tienes que levantarte y ceder su trono a Cristo. En un trono sólo cabe un rey. ¿Quién reina en tu vida? ¿Será Cristo rey de tu vida o le vas a enseñar la puerta.

Si leíste hasta aquí y no te has arrepentido, puedes estar seguro que tu tormenta y gran pez vienen de camino y te van a tragar. No estás ignorando un tratado, sino a Dios. Algo te va a pasar. Dios habla y el mar se vuelve loco. Dios habla y el mar se pone tranquilo. Dios habla y un pez traga. Dios habla y el pez escupe. Observa a Jonás. Dios lo despertó para hablarle por segunda vez. Observó a los de Nínive. Le hicieron caso la primera vez. Ahora obsérvate a ti mismo. ¿Cuántas veces Dios te ha hablado? ¿Hoy vas a regresar? Te está hablando.