Iglesia de Cristo

La 14 - San Miguel - El Salvador






¿Que diran de ti en tu funeral?


Que diran de ti en tu funeral


Este año despedí varios duelos en el camposanto. Algún día yo tendré que morir, y tú también. ¿Cómo será tu entierro? ¿Qué dirán de ti? Vamos a suponer que estamos reunidos frente a tu cadáver. Tus familiares están llorando. Antes de depositar tus restos en el hoyo, como ministro tengo que decir unas palabras. Quisiera que tú me ayudes a llenar este formulario. Te invito a ser honesto contigo mismo, indicando cuáles son las expresiones y los textos correctos, que realmente reflejan tu verdadera persona, tu manera de vivir y tu relación con el Señor.

TU DESPEDIDA DEL DUELO

Cuando ______________ (Escribe aquí tu nombre) escuchó el glorioso evangelio de Jesucristo, descubrió que era pecador y necesitaba un Salvador, me siento (alegre - triste) al decir que (aceptó - rechazó) el evangelio de todo corazón y como consecuencia, (aceptó - rechazó) el gran don de salvación que Dios nos ofrece por su gran amor para todos los hombres. (Favor de indicar el texto más apropiado: Mat. 11:28- 30; Apoc. 22:17; Hech. 2:37-41; Hech. 13:44-46 y Rom. 6:15-18, 23). Al pasar los años, (él - ella) se envolvió más y más como (cristiano - pecador) y su corazón se (ablandó - endureció) cada vez que escuchaba la dulce historia del amor de Dios. (Apoc. 2:7; Mat. 13:15; Hech. 2:40-41; 17:11 y Sant. 4:7-8). Era regular en (asistir - faltar) a los cultos y estudios bíblicos de la iglesia. (Siempre pudimos contar - Nunca pudimos contar) con sus talentos. (Heb. 10:25; 2 Tim. 2:15; Jn 9:4; 1 Cor. 15:58 o Apoc. 2:10). (El - Ella) era conocido por sus amistades y familiares como una persona (muy devota - de poco interés) en los asuntos espirituales.

Era una persona que pensaba (mucho - poco) en dónde iba a pasar la eternidad. (Sal. 139:23-24 o Col. 3:1-2). (El - Ella) era de una disposición tan (dulce y maravillosa - amargada y rencorosa) que sus familiares, amistades y hermanos siempre estaban (tranquilos - turbados) por su muerte que se aproximaba. Siempre demostraba (preocupación - desinterés) en los perdidos, los pobres, los afligidos y (siempre apoyaba - nunca apoyaba) los esfuerzos de la iglesia con dichas personas. (Mateo 25:31-46; Mat. 28:18-20; Gál. 6:9-10). (El - Ella) era tan (amable y bondadoso - egoísta e insensato) que se notaba en todo lo que hacía. (Ef. 4:31- 32; 1 Ped. 3:8-9 o Col. 3:12-15). Era (amigo fiel - hipócrita) y por lo que su muerte será de (gran - poca) pérdida para sus familiares, amistades y la iglesia. En consideración de su vida, es obvio que realmente (quería - no le importaba) ir al cielo, ya que puso su confianza en cosas (espirituales - mundanas) y por lo tanto, hoy nos despedimos (llenos - faltos) de esperanza de volvernos a ver en el reino celestial. (Juan 5:28-29; Mat. 6:33; 1 Jn. 2:25; 1 Ped. 1:3-4 o 2 Tes. 1:8-9). Todos sabemos que no tiene importancia lo que dicen en el entierro, a menos que refleje cómo la persona realmente vivió.

Aunque es pesado meditar en nuestro entierro, la verdad es que revela mucho de la calidad de la persona que somos. No es tema para dejar para mañana. Ahora mismo, ¿cómo estás? Siendo la muerte inevitable, y viviendo aquí de prestado, ¿cómo estás con Dios? ¿Figura tu nombre en el libro de la vida? (Apoc. 20:12- 15). ¿Te has arrepentido? (2 Cor. 7:10). ¿Has confesado tu fé en Cristo? (Mat. 10:32-33). ¿Has sido sepultado con Cristo para muerte por el bautismo? (Rom. 6:4). Cristo te llama, te ama y espera tu entrega hoy en vida.